Por: Redacción Noticias AM
El mercado inmobiliario argentino atraviesa un trimestre de transición y reajuste. Tras un final de año dinámico, los primeros meses evidenciaron una moderación en los volúmenes de operaciones. En la Ciudad de Buenos Aires, los registros oficiales mostraron caídas interanuales en el número de escrituras que encendieron las alarmas del sector, un fenómeno que los analistas vinculan directamente con un enfriamiento transitorio en la velocidad del otorgamiento de los préstamos hipotecarios.
Sin embargo, las cifras de las últimas semanas sugieren que el mercado se encuentra en una etapa "lateralizada" (valores estabilizados con leve oscilación): los precios de publicación del usado resisten bajas abruptas, y la brecha de negociación real al momento de cerrar una operación se mantiene firme en un promedio del 5%.
La estrecha relación entre el acceso a la vivienda y el crédito bancario quedó demostrada una vez más. Especialistas del sector explican que el financiamiento no solo impacta en quien compra en forma directa, sino que produce un efecto multiplicador: cada operación que se concreta mediante un crédito hipotecario suele activar, en promedio, entre dos y tres compraventas simultáneas en cadena (el vendedor de esa propiedad utiliza el dinero para adquirir otra).
Cuando el flujo de las hipotecas se desaceleró a inicios del año debido al incremento en los costos de fondeo de las entidades financieras, el impacto se sintió en todo el entramado comercial, restándole velocidad a la absorción de la oferta de inmuebles disponibles.
Para contrarrestar este freno y volver a captar la atención de la clase media, los bancos comenzaron a mover sus fichas. Tras un período donde las Tasas Nominales Anuales (TNA) llegaron a superar los dos dígitos, el segundo trimestre muestra un sendero de flexibilización y una marcada dispersión de ofertas que reconfigura el mapa para los compradores:
Líneas oficiales agresivas: El Banco Nación sostiene la tasa más competitiva del mercado (6% TNA + UVA), traccionando una porción mayoritaria de las carpetas presentadas.
Banca pública local: El Banco Ciudad implementó líneas subsidiadas (desde el 7.5% TNA + UVA) orientadas exclusivamente a la primera vivienda dentro de CABA para unidades de hasta 80 metros cuadrados.
Reacción privada: Entidades como el BBVA redujeron de forma drástica sus tasas máximas (alineándose también en torno al 7.5% para perfiles específicos como monotributistas), mientras que otros bancos privados acomodaron sus propuestas en un rango que va del 8.5% al 12.5% anual.
Los operadores inmobiliarios coinciden en que la demanda sigue latente y que el interés por el ladrillo como refugio de valor se mantiene firme. El ritmo del mercado para la segunda mitad del año dependerá fundamentalmente de qué tan rápido logren las nuevas condiciones de tasas traducir las consultas en los portales en escrituras efectivas en las escribanías.